Los sitios más tradicionales de esta
ciudad son la Catedral de La Candelaria, que
está frente a la rivera, El Parque de
Las Américas, y sus diferentes lugares
de diversión y esparcimiento como discotecas,
restaurantes, entre otros.
Los colegios
más representativos e importantes de
la ciudad son el Instituto Técnico Cultural
Diocesano ó I.T.C.D., el Liceo Joaquín
F. Vélez, y la institución educativa
Nuestra Señora de Fátima que son
a su vez los más importantes y los mejores
de la región junto con otros de Santa
Cruz de Mompox y El Carmen de Bolívar,
que son otras localidades del departamento.
El territorio
que hoy ocupa Magangué, en la Depresión
Momposina, está a orillas del antiguo
brazo de Loba, cuando el río Cauca hasta
1860 vertía sus aguas al Magdalena en
Boca de Tacaloa.
Hoy entrega
su caudal al Río Grande en Boca de Guamal.
Muy cerca de Magangué, próximo
al Retiro, desemboca el río San Jorge.
Por ese motivo se deduce que los primeros habitantes
de Magangué fueron de origen Zenú.
Los indios zenúes
dominaban una vasta zona dividida en tres provincias,
así: La del valle del río Sinú
correspondía a los del Finzenú,
la del rió San Jorge a la del Panzenú
y la del Bajo Cauca y Nechí, a la Zenufana.
Las fuentes consultadas ("Zenúes"
- Museo del Oro Banco de la República),
hablan de seis siglos antes de la conquista
española.
Actualmente
estos dominios abarcan los departamentos de
Córdoba, Sucre, Bolívar y y parte
de Antioquia. Magangué pudo pertenecer
a la del Panzenú, sin olvidar que Tacasuán
(hoy San Benito Abad), Tacaloa y Tacasaluma
son topónimos zenúes. Las dos
últimas de estas poblaciones son también
corregimientos del municipio de Magangué,
cercanas a este puerto.
Desde el siglo
VII a. de C. se empieza a producir otro fenómeno
poblacional en la región. Es el desalojo,
en parte, y la fusión cultural por otra,
de los zenúes del bajo Cauca y san Jorge
por malibúes y chimilas.
Los chimilas
habitaron los territorios de Tacaloa, Yatí,
Maganguey y Guazo, según Reichel y Dolmatoff
(1978) y el cronista Fray Pedro de Aguado (B.
Ramírez del Valle y E. Rey Sinning -
La Monja - IDEMA 50 AÑOS, pags. 20 y
21).
La localidad
fue en principio un caserío indígena
que fue renombrado como consecuencia de su primera
fundación, por el español Diego
Carvajal en el año 1610, con el nombre
de Maganguey de Baracoa. Posteriormente fue
cambiado por el nombre de Magangué, derivado
de la voz indígena Maganguey.
Años
después el teniente español Antonio
de la Torre y Miranda trasladó y reorganizó
la pequeña población indígena
y e dio el nombre de Nuestra Señora de
la Candelaria de Magangué, el día
28 de Octubre de 1776.
El nombre actual
y que dio origen al comercio de La Albarrada.
Hoy esa fecha debería ser la efemérides
conmemorativa de esta localidad porteña.