CAPITAL TURISTICA DEL
DEPARTAMENTO DE CASANARE, EXOTICA Y ALEGRE”.
Hablar de Maní
es remontarse a mas de 100 años de historia
donde en sus recuerdos han marcado la pauta
en la conservación de las costumbres
llaneras y de su entorno natural (Rio Cusiana),
de gran influencia del desarrollo e importantes
atracciones del pueblo criollo quien se ha engalanado
con el nombre de “Capital turística
de Casanare y cuna de la Bandola Llanera”.
Bello y pintoresco municipio
ubicado en el llano abierto, es un hermoso paraje
bañado por el río Cusiana, que
pasa por las goteras del pueblo.
Su nombre hace memoria
del celebre jefe nativo cacique Maní.
Maní proviene
de un vocablo indígena de los Tutul Xiu
tribu procedentes de los Mayas de Centroamérica
y significa “está hecho”.
Panorámica de un Municipio próspero
en turismo y cultura llanera. Encerrado por
paisaje de sabana encontramos a Maní
capital turística del Departamento de
Casanare, donde sus habitantes y turistas podrán
disfrutar de las hermosas playas e islas del
río Cusiana que acompaña tan hermosa
población.
Su vegetación
autentica, variedad de aves, flora, morichales
y bosques de galería, atardeceres inolvidables
hacen de este municipio uno de los más
codiciados del Departamento.
;Sobresalen también
los esteros donde abundan garzas, patos, mamíferos,
como un ecosistema de sabana.
Hablar de Maní, es hablar de un verdadero
pueblo llanero, con costumbres que aun perduran
en el seno de muchas familias que nacieron,
vivieron y dejaron sus tradiciones a las nuevas
generaciones sin imaginar el acelerado desarrollo
de un asentamiento como este.
Con una situación privilegiada a orillas
del río Cusiana, pletórico de
vida, es uno de los más bellos sitios
que posee el departamento del Casanare, con
sus doradas y finas playas que el gran río
le permite lucir en épocas de verano
en toda su resplandeciente brillantez. Y que
decir de sus coralinos atardeceres, el vuelo
sereno de las garzas corocoras y el cantío
presuroso de las gaviotas que en danzarinas
cabriolas pescan en el rió su ultimo
bocado, mientras los vivaces y coloridos loros
despiden la tarde con su alegre algarabía.
Considerado como la Capital Turística
del Casanare y Cuna del Folclor Llanero, se
encuentra ubicado en el suroccidente del departamento
con una extensión total de 3860 Km2 y
limita por el norte con Yopal y Aguazul, por
el oriente con Orocue, por el occidente con
Aguazul y Tauramena y por el sur con el departamento
del Meta.
El asentamiento urbano esta en la margen izquierda
del río Cusiana a una altura de 200 m.s.n.m.,
con una temperatura promedio de 27 grados y
dista 440 Km. de Bogota por la hermosa autopista
conocida como “la marginal de la selva”
y 82 Km. de Yopal por excelente carretera pavimentada
y señalizada, el municipio en general
cuenta con 10.493 habitantes y lo riegan los
ríos Cusiana, Charte, Unete y el Meta
en su parte limítrofe sur, además
de los caños Guariamena, El Güira,
El Casimena, El Cúsiva, Garibay, Dumancita,
la Vigía ,Tinije, Dumagua, Cururupá,
Bebea y Benjumea, entre otros.
El primer asentamiento fue fundado por sacerdotes
Jesuitas en el siglo XVII, mas exactamente en
1685 y sus últimos pobladores le dieron
el nombre de “San Luís de Gonzaga
de Casimena”, del cual hoy se conocen
unas viejas paredes con el nombre de “Ruinas
de Pueblo Viejo”, estaba ubicado cerca
a lo que hoy es el corregimiento de Santa Helena
de Cúsiva, caserío fundado en
1879 y que gracias a su auge comercial por el
río Meta alcanzo a convertirse en municipio
del Departamento de Boyacá, en el año
de 1890 y del cual hacían parte los caseríos
de Guafal Pintado, Chavinave y Maní,
esta vida municipal le duro muy poco y paso
a ser corregimiento, fue destruido completamente
durante “la época de la violencia
(1948-1953), fue reconstruido y hoy con sus
aproximados 250 habitantes es el único
corregimiento del municipio de Maní,
este ultimo fue fundado aproximadamente en 1879
por descendientes del asentamiento de San Luís
de Gonzaga de Casimena, nace a la vida político-administrativa
el 16 de mayo de 1905, a partir de 1936 ya empieza
a figurar como municipio, en el Archivo Departamental
de Boyacá.
Por circunstancias emanadas
de la ya referida “época de la
violencia” el caserío fue quemado
en Diciembre de 1950; Gracias al valor civil
de sus pobladores sobrevivientes, hacia finales
de 1953 es reconstruido y resurge el nuevo Maní,
con sus grandes emporios agrícolas y
ganaderos, su pujante comercio, sus grandes
atractivos turísticos y por sobre todo
con sus gentes nobles, honestas y trabajadoras.
El Municipio de Maní empieza a tener
vida administrativa según acta de jurados
electorales del 31 de Octubre de 1936 “Acto
continuo se procedió a hacer la elección
de miembros principales y suplentes de los jurados
electorales de los municipios que conforman
el Departamento de Boyacá y la comisaría
de Arauca, para lo cual se dio aplicación
al Articulo de la ley 47 del año en curso”.
Durante la década
de los 50 los administradores locales fueron
ciudadanos nacidos en la región. Dentro
de las festividades se destacan las celebraciones
de Semana Santa en fincas como el Orinoquito,
con el desarrollo de juegos autóctonos
como el trompo y la zaranda. En 1974, fue erigido
como municipio de la Intendencia del Casanare,
según Decreto 870 de 1974. A partir de
1990, tenemos un Municipio con acelerado desarrollo
urbanístico y notable cambio de las tradiciones
debido a la modernización: la energía
permanente y la llegada del teléfono.
Existen otros documentos
como el Decreto No 088 de 1957 según
el cual, al Municipio de Maní por ley,
se asigna un alcalde en la nomina de la nueva
comisaría especial de Casanare, y en
1991 por medio de la constitución nacional
(Art. 315) se reafirma la elección popular
de alcaldes, con lo cual se abre un espacio
importante para la democracia participativa.
Maní, un paraíso donde se siente
y se disfruta la naturaleza “REGALO DE
DIOS”.
Descripción biótica y paisajística.
Las islas formadas por el río es área
de esparcimiento que no generan mayor impacto
ambiental y se compenetren con la naturaleza
del entorno, estructuras aprovechadas especialmente
en la época de verano cuando la afluencia
del turista es apreciable.
Los maniceños de manera espontánea
y por tradición han venido desarrollando
actividades recreativas en las playas sin mayor
infraestructura, agrediendo en algunos casos
los recursos naturales (ecosistemas altamente
vulnerables que se pueden aprovechar pero con
un manejo adecuado), por lo que se requiere
la intervención estatal para dar orden,
manejo y poder así potencializar las
actividades ecoturísticas que nos ofrece
el área, concentrando la atención
en mejorar las condiciones de uso y aprovechamiento
sostenible de los recursos naturales, de tal
forma que estos no se agoten y que su uso futuro
se garantice, para el beneficio de los moradores
de la localidad, los turistas o personas que
deseen conocerlo.