En tiempos prehispánicos
el territorio de Carcasí demarcaba los
espacios étnicos ocupados por los chitareros
y los laches o tunebos.

Por ello, una vez establecida
la dominación española, los pocos
indios asentados en esta zona limítrofe
fueron inicialmente doctrinados por los clérigos
encargados de la evangelización de los
indios de las Guaravitebas y las Guacamayas,
asentamientos netamente tunebos.
Los Carcasies, fueron
adscritos a la ciudad de Pamplona y encomendados
a Esteban Lorenzo de Rojas Camacho. Hacia el
año 1600 y sobre el camino de Pamplona,
sitio de Victarigua, hizo construir el encomendero
la primera capilla doctrinera, dedicada a San
Juan de Sahagún.
A su alrededor
se levantó el primer pueblo de indios,
en una estancia de tierra donada por don Lorenzo
a siete indios tunebos que habían sido
aparceros. El generoso encomendero donó
adicionalmente una cuadra de tierra para el
santo patrón del pueblo.

En esas tierras se pobló
un insólito grupo triétnico compuesto
por tunebos, chitareros y muiscas que servían
las estancias de Rojas, donde se dedicaban a
los cultivos de trigo, papa, caña de
azúcar, platanos, maíz y legumbres.
Poco a poco fueron llegando
además de colonos blancos y mestizos,
cuyo creciente número dio lugar que en
1621 el arzobispo Fernando Arias de Ugarte autorizara
su “agregación a la doctrina de
Carcasí, la cual puso al cuidado del
cura de Cerinza, quitándosela al de Guaravitebas
que hasta entonces la había administrado.
Cuando el oidor don Juan
de Villabona y Zubiaurre visitó la región
en 1623, ordenó el traslado de los indios
de Carcasí a Servitá. De Carcasí
salieron 14 familias, y en su reemplazo fueron
traídos indios Icota y Cacotá.
Los indios de
Carcasí eran cada vez menos, mientras
que los colonos blancos y mestizos incrementaban
día a día su número. Por
ello cuando en 1633 realizaba su visita pastoral
el arzobispo de Santafé, Bernardino de
Almansa, considerando el abandono espiritual
de los vecinos, pues el doctrinero se había
marchado con los indios a Servitá , y
la existencia de una iglesia capaz y ornamentada,
“erigió por parroquía la
iglesia de Carcasí debiendo el santísimo
residir un año en el lugar y el cura
decir dos misas cada domingo y fiestas de guarda.
Así nació, con sede en la vieja
capilla doctrinera, la parroquia de San Juan
de Sahagún de Carcasí.

En 1657, durante la visita
de don Diego de Baños Sotomayor, muchos
hombres blancos e indios forasteros se habían
agregado a Carcasí, de tal manera que
se podía sostener un cura independiente
de Servitá. Este visitador formalizó
entonces la congregación de Carcasí
y asignó como cura interino a uno de
los frailes dominicos que administraba el pueblo
de Tequia, mientras se realizaban en el Arzobispado
las diligencias de erección parroquial.
En 1671 el presidente
de la Real Audiencia y antiguo obispo de Santa
Martha y Popayán, Melchor de Liñán
y Cisneros, dictó un auto mediante el
cual se secularizaba el curato de Carcasí.
En 1702, sin embargo, y luego de insistentes
solicitudes de su parte, el curato de Carcasí
volvió a manos de los dominicos por orden
del rey.
En 1770, siendo encomendero
don José Lorenzo de Rojas Camacho, el
virrey Messía de la Zerda ordenó
una vez más el traslado de los indios
de Carcasí al pueblo de Servitá
y en el año de 1771 los indios fueron
trasladados nuevamente a Servitá y Carcasí
se quedó “sin ser pueblo ni parroquia”.
Que, en consecuencia, los cerca de 300 cabezas
de familia y cerca de 1.200 habitantes del pueblo
solicitaban formalmente la erección de
parroquia.
Finalmente el 23 de marzo
de 1772 el arzobispo Agustín Manuel Camacho
autorizó la erección con el título
de San Juan de Sahagún de Carcasí.
El decreto definitivo lo dictó el virrey
Messia de la Zerda el 11 de abril.
Sin embargo, al poco
tiempo don Roque de Susa, capitán de
los indios, pidió apoyo del cura para
su retorno, argumentando que en servitá
no tenían casas, sal o maíz, y
que los habían condenado a la miseria.
Aunque habían regresado a Carcasí
a cuidar sus sementeras, los vecinos blancos
lo s vituperaban y les impedían que la
imagen de San Juan de Sahagún regresara
a su nicho en la iglesia de la parroquia que
se había eregido en Carcasí. El
cura les apoyó la pretensión con
el argumento de que en Servirá se habían
contaminado del “pernicioso vicio de la
bebida”, y que le hacían falta
como feligreses de la parroquia, pues eran los
más cumplidores en los cantos de la misa
y reparación de la iglesia y casa cural.
El protector de naturales
también dio opinión favorable
al retorno de los indios a la estancia de la
donación hecha a los siete tunebos originales,
expulsando de ella a José Casimiro Castellanos,
quien la había invadido. Pero tanto el
corregidor de naturales como el cura de Servitá
se opusieron al retorno y permitir que la imagen
de San Juan de Sahagún saliese de dicha
iglesia.
Finalmente los indios
triunfaron en su empeño, si bien ya su
condición era la de agregados a una parroquia
de blancos y mestizos, aunque la advocación
de ella siguió siendo la del patrono
de los indios: San Juan de Sahagún.
En 1778 el visitador
Moreno y Escandón ordenó una vez
más que los poquísimos indios
que quedaban en Carcasí fueran trasladados
a Tequia y las tierras del resguardo avaluadas
para posterior remate. Tampoco en esta ocasión
esto se produjo.
De hecho, a comienzos
de 1790 el fiscal de la Real Audiencia respondió
negativamente la solicitud de los vecinos para
que se les vendieran las tierras del resguardo,
por estar tratándose en el momento, una
vez más, la restitución de los
indios a su pueblo. En 1804 los ocupantes del
resguardo seguían pagando arrendamientos
a la s Cajas Reales de Pamplona. Sin embargo,
el pueblo de indios había dejado definitivamente
de existir.
A comienzos de 1807 los
vecinos insistieron en comprar las tierras del
resguardo, pero el fiscal las declaró
de los indios, así estos hubiesen preferido
permanecer en Tequia. Ello en razón de
que en 1805 las tierras de los indios habían
sido avaluadas en 160 pesos y el apoderado de
los vecinos, José Gregorio Castellanos,
había hecho un depósito por esa
cantidad.
Al poco tiempo de declarada
la Independencia, en 1813, los vecinos insistieron
una vez más en comprar las tierras del
resguardo. Esta vez lo lograron, al precio fijado
ocho años antes de 160 pesos. De este
modo los indios de Carcasí perdieron
todo derecho sobre la tierra de su antiguo pueblo.
El régimen político
municipal expedido al tenor de la primera Constitución
de la Nueva Granada expedida en 1831, ratificó
el título de distrito parroquial a Carcasí,
adscribiéndose al Cantón de La
Concepción.
Cuando se creó
el Estado de Santander en 1857 los antiguos
distritos parroquiales se convirtieron en municipio
agrupados en circuitos. Carcasí se convirtió
entonces en distrito municipal, manteniendo
su adscripción al ahora denominado Circuito
de la Concepción.
En 1869 el presidente
Eustorgio Salgar restauró por decreto
la vieja jerarquía colonial de ciudades,
villas y parroquias. Carcasí volvió
entonces a ser parroquia, adscrita ahora al
flamante Departamento García Rovira.
En 1887, en virtud de lo ordenado por la nueva
Constitución, y según decreto
expedido el 30 de septiembre por el primer gobernador
del recién creado Departamento de Santander,
Alejandro Peña Solano, la parroquia de
Carcasí adquirió definitivamente
el status de municipio.
Fuente:
Historia Provincia de García Rovira Universidad
Industrial de Santander
Carcasí está ubicado al Nor oriente
de la provincia de García Rovira, está
ubicado sobre la cordillera oriental, posee
diversidad de climas predominando el clima frio.
Límites del municipio:
ORIENTE: Municipio de Chiscas Boyacá
OCCIDENTE: Municipios de Enciso y Concepción
NORTE: Concepción
SUR: San Miguel
Extensión total: 426 Km2
Extensión área urbana:
Extensión área rural:
Altitud (metros sobre el nivel del mar): 2080.
Cabecera Municipal
Temperatura media: 17 Centígrados
Distancia de referencia:
Carcasí está
ubicado a una distancia de 197 km de la capital
Santandereana.