El municipio
de Timaná está enmarcado dentro
las siguientes coordenadas geográficas:
1° 58’ latitud norte y 75° 56’
longitud oeste. Se encuentra a 446 kilómetros
de Santafé de Bogotá, en el valle
montañoso del Magdalena, subregión
que corresponde a las estribaciones de la cordillera
Central y Oriental, Sur del departamento del
Huila, a 166 kilómetros de la Ciudad
de Neiva, donde la Cordillera Oriental, en la
Serranía de Buenos Aires, se bifurca,
dando origen al Valle de Laboyos, Timaná
y Suaza. Uno de los ramales termina en Timaná,
en el sitio denominado Pericongo y el otro continúa
hacia el Norte y forma en el Centro del Departamento,
la serranía de Miraflores. El municipio
limita al Norte con Altamira, al Sur con Pitalito,
al Oriente con Acevedo y Suaza y al Occidente
con la Mesa de Elias; tiene una extensión
de 182.5 kilómetros cuadrados, a una
altura de 1.100 metros sobre el nivel del mar,
con una temperatura media de 24 grados centígrados.
De los 182.5 kilómetros cuadrados de
su extensión total, el 89.9% corresponden
a clima medio, situados entre los 1.000 y 2.000
metros sobre el nivel del mar, con una temperatura
de 17° C a 23° C. Los 20 kilómetros
cuadrados restantes, corresponden al clima frío,
situado entre los 2.000 y 3.000 metros sobre
el nivel del mar, con una temperatura de 11°C
a 15°C.

SANTUARIO DE
TOBO
En la vereda
de Tobo, parroquia de Timaná, se venera
de tiempo inmemorial un bellísimo cuadro
de la Virgen María, bajo la advocación
de Nuestra Señora de los Milagros.
La actitud de la Madre de Dios, con el Niño
Jesús en sus brazos, es verdaderamente
probadora de belleza, su rostro maternal tiene
una mirada tan llena de ternura que arrebata
los corazones de los numerosos peregrinos que
allí acuden en busca de remedio en sus
necesidades, y son muchos los favores que la
Divina Madre les dispensa, especialmente en
la curación de sus dolencias corporales,
sin exceptuar conversiones prodigiosas de personas
alejadas de Dios, que vuelven a la vida cristiana
y siguen siendo ejemplares en el cumplimiento
de sus deberes.
No hay en los
anales de la parroquia, ni ha podido averiguarse
con los mas ancianos moradores de Timaná,
el primitivo origen del milagroso cuadro de
la Virgen, consta que a mediados del siglo pasado
(XIX) existía ya en Tobo una capilla
pajiza en la cual se veneraba la piadosa imagen
y a donde acudían numerosos peregrinos.
Mas tarde, cuando víno de Roma el padre
Esteban Rojas, antes de ser obispo del Tolima
y de Garzon, fue nombrado por Monseñor
Bermudez, parroco de Timaná. El padre
Rojas, al conocer el santuario de Tobo y admirar
la incomparable belleza del cuadro, le cobro
gran cariño y emprendió la construcción
de la capilla de adobe y tapia que hoy existe;
promovió por todos los medios posibles
la devoción a Nuestra Señora de
los Milagros de Tobo y después, siendo
obispo de Garzon, venia con frecuencia a visitar
su querida imagen y a pedirle el remedio de
las necesidades de su diócesis.
Hoy es visitado el santuario continuamente por
peregrinos de otras parroquias, que atestiguan
haber sido socorridos oportunamente y eficazmente
por Nuestra Señora.
Según
los cronistas castellanos Herrera y Fray Pedro
Simón, el origen del municipio de Timaná
corresponde a la existencia en esta zona, de
la tribu de los indios Timanaes, Yalcones y
Apiramas, bajo el mando de los Caciques Inando,
Pionza, Añolongo, Meco y posteriormente
La Cacica Gaitana quien entra a ejercer un total
dominio sobre todas estas tribus.
La fundación
se amerita al español Pedro de Añasco
en el sitio de Guacacayo o Gaula el 18 de diciembre
de 1538.
Esta población
en 1558 fué trasladada al sitio que actualmente
ocupa a orillas del río Timaná,
con el nombre de villa de San Calixto de Timaná.
La antiquísima
historia esta colmada de heroicas disputas entre
sus habitantes originales y los colonizadores
españoles, a quienes opusieron feroz
resistencia, protagonizando hechos tan crueles
como la venganza de la Cacica Gaitana, quien
luego de ver a su hijo Timanco quemado vivo
por el conquistador Pedro de Añasco,
lo sometió y lo aniquiló lentamente,
en presencia de sus bravos guerreros.
No sabemos como
desapareció la Gran Cacica Gaitana, pero
sus hazañas son un permanente mensaje
de libertad, independencia y patriotismo para
los pueblos de América.