El municipio
de Balboa El municipio de Balboa se encuentra
ubicado en el Departamento de Risaralda, a una
distancia de 52 kilómetros aproximadamente
de la capital Pereira. Pertenece a región
centro – occidental del país en
la vertiente oriental de la cordillera occidental,
y sus laderas descienden hacia los ríos
Cauca, Risaralda, Cañaveral, Monos y
Totui.
Los orígenes
de Balboa se remontan a la época en que
Demófilo Pino y otros Caucanos iniciaron
la colonización del valle de Risaralda,
fundaron las aldeas de Calabaza y Cañaveral.
Para el tiempo
en que concluye la Guerra de los Mil Días,
los avances humanos sobre la cordillera son
toda una realidad. Por las calendas de 1903
un viajero proveniente de Pácora, de
nombre Miguel Ceballos, levantó una posada
la cual denominó el Alto del Rey y que
serviría para indicar el lugar original
del futuro Balboa.
En tiempos de
la conquista sus habitantes eran los guáticas.
La fundación
actual data del año 1907. Entre los colonizadores
de la región, se mencionan a Juan Bautista,
Julián Benjumea, Pedro Benjumea y José
Miguel Caballos.
Para el año
de 1912 fue nombrado corregimiento del municipio
de Santuario.
En el año
de 1923 el gobernador de Caldas llamó
con el nombre de Balboa por primera ocasión
a este asentamiento, erigiéndose como
municipio.
Del año
de 1923 data la temprana propuesta de traslado
del municipio de Balboa. Su situación
es bastante compleja pues en el lugar donde
se encuentra eregido resulta propenso a los
derrumbes. Por eso, a principio de siglo, ya
circulaba en el departamento la propuesta de
reubicarlo en las planicies cercanas al municipio
de La Virginia.
El Balboa de
los años 40 no tenía carreteras.
Su calle principal era empedrada y por ella
cruzaban recuas grandes de mulas cargadas de
café y abarrotes, provenientes de zonas
como El Águila, Villanueva y Patio Bonito.
En esos tiempos el trabajo abundaba, esa situación
se vivió durante varias décadas,
a pesar de la violencia de los cincuenta que
en la municipalidad trajo su costo de víctimas.
Durante muchos
años su economía estuvo centrada
en la producción cafetera, y con su crisis,
el nivel de pobreza entre los campesinos de
la región creció de manera alarmante.
Estas gentes llevan años de digna lucha,
aferradas con amor a esta montaña donde
se encuentran sus hogares y su pasado.
La calle principal
de la población es estrecha, y por ellas
circula su vida: las hermosas jóvenes
de los colegios, los campesinos de las veredas
cercanas siempre atentos, alertas a cualquier
oportunidad de trabajo que se les presente.
Una particularidad en especial del municipio
es que se despliega sin oponerse a la pendiente
a partir de una vía que articula en toda
su extensión su parque y plaza principal,
tendiendo hacia una configuración urbana
de tipo alargado, en la que irrumpen de manera
mínima, calles en sentido transversal,
y sí una cantidad considerable de escalinatas,
que proporcionan de manera continua y sorpresivas
fugas visuales, que rematan sobre algunos componentes
urbanos o sobre el gran valle del Risaralda,
brindándole un especial atributo paisajístico.
Las modestas
dimensiones de su estructura y la especial noción
de escala que maneja respecto de sus habitantes,
lo determinan como un espacio urbano cálido
y humano, dotado de un espacio público
nutrido de variantes, cargado de significados
y a la vez de lugares con identidad propia que,
en algunos casos, se constituyen en hitos locales;
no se encuentra un lugar de apariencia similar
a otro y las calles se enmarcan en su mayoría
entre homogéneos paramentos, en ciertos
momentos, de marcado valor arquitectónico
y de conjunto en el ámbito patrimonial,
como por ejemplo en el tramo inicial de acceso
a la población.
La Tasa de Crecimiento
porcentual de la población en el año
2000 fue del 11.89%, en el año 2001 fue
del 8.71%, en el año 2002 fue del 11.77%
y en el año 2003 fue del 9.87%
En el año
de 1908, la propietaria de las tierras que hoy
ocupa el asentamiento de Balboa, la señora
Leonor Agudelo, las donó, dándose
inicio a la aparición del poblado. La
denominación Alto del Rey se debe a la
figura de un cacique encontrada por las gentes
del lugar.